medidas elecciones y derechos humanos – Cathedra Juridica

Parágrafos elegidos del Prólogo del creador:

El inconveniente mucho más serio y el lamento angustiante y recurrente de la sociedad en la actualidad es la sensación de inseguridad, el temor, el miedo y la crueldad que perjudica a todos y cada uno de los ámbitos sociales sin distinción. Por consiguiente, el reclamo mucho más fuerte que se advierte es la exigencia de poner freno a muchos crímenes y crueldad irracional que no tienen parangón en las estadísticas de la curva del delito de los últimos 20 años.

Hay una crueldad insólita donde los hechos se identifican por ser poco a poco más atroces, irracionales y también impunes, advirtiéndose que en la huella delictiva el criminal, en el instante del accionar antijurídico, actúa frecuentemente con desprecio hacia su vida, y asimismo con desprecio en frente de la integridad física de sus semejantes.

Para poner en visión el tema abordado, de cara a estos momentos de crueldad popular y también inseguridad ciudadana, es prioritario estudiar en hondura las causas y causantes estructurales de los inconvenientes, eludiendo la app de medidas simples, coyunturales y demagógicas. Por este motivo exactamente, en esa línea de pensamiento, permítasenos como primera aproximación expresar nuestras profundas diferencias y críticas hacia esos políticos (que de política criminal y prevención del delito poco saben), que, influidos por los operadores del sistema carcelario y los formadores de opinión, van corriendo tras las investigaciones, y livianamente aplican políticas de mayor control y tolerancia cero, llenando las prisiones de pequeños criminales. Recuérdese, que el 70% de la gente que se encuentran detenidas lo están por delitos inferiores contra la propiedad, especialmente robo y hurto (incluye cosmos masculino y femenino al unísono). Mientras, habría que reforzar las indagaciones de los ladrones de «cuello blanco», como asimismo contra esos que se enriquecieron a cargo de las miserias del pueblo y que no tienen la posibilidad de probar de que forma lo hicieron, o sea, la corrupción que mina intensamente los cimientos de nuestra Democracia.

Los programas de ajuste de los últimos tiempos lesionaron Derechos Humanos básicos, en especial impactando a los ámbitos mucho más desamparados y atacables. Millones de compatriotas quedaron excluidos artículos de una política económica de tierra asolada, dejando pauperización y marginalidad. Este modelo de exclusión empezó a incorporarse a lo largo de la Dictadura Militar. Relacionado a ello, advertimos pausadamente la humillación de los valores familiares, se ha perdido el término de familia, las redes de vínculo tienden a reducirse al mínimo. El núcleo de la crisis es ética. De allí entonces, que es requisito y también importante, regresar al Legado de nuestros Abuelos inmigrantes, que hicieron a este País, con esfuerzo, sacrificio y honradez, que reclamaron los principios de la solidaridad, de la amistad, el compañerismo, asistencia recíproca y para todos los que la palabra empeñada tenía mucho más valor que cien documentos escritos.

La marginalidad y la exclusión creciente, con la experiencia neoliberal han concepto un incremento vertiginoso de la pobreza, la desocupación, el delito y el caos urbano, y consecuentemente un retroceso cultural en todos y cada uno de los campos de actuación del Estado. Los inconvenientes nuestros, son recurrentes en América Latina.

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