Liquidación y distribución de activos en la quiebra – Cathedra Juridica

Prólogo

La tierra del sol y del buen vino, la soberbia y privilegiada Mendoza, lugar desde el que se forjó el sueño de la independencia mediante la cordillera, es históricamente la tierra del buen Derecho, y especialmente en una de sus laderas mucho más bien difíciles y escarpadas.

Gabriel Alejandro de las Morenas llegó desde la Localidad de Buenos Aires ahora munido del título abogadil y con la experiencia nada repudiable de prácticamente una década en la escuela mucho más práctica y también intensa del régimen de la compañía in malis en los tribunales en lo comercial de la Localidad de Buenos Aires. Pero está laro que su avance en la complicada materia sucedió en la sede de su decisión, aquí, en la soberbia provincia, donde la academia del Derecho se proyecta al planeta al conjuro de una escuela que, calificada por las enseñanzas de Aida Kemelmajer de Carlucci, ganó autoridad y, como las montañas mendocinas, compite en las mayores alturas.

En nuestros varios viajes a Mendoza, llevados ora por el ejercicio profesional, ora por la academia, lo hemos visto mucho más que entusiasmado,

participativo en los complicados casos, ciertos de ellos de los mucho más importantes acaecidos en este país, semejantes es el “Greco” y “Banco de Mendoza”. En la Secretaría letrada del Segundo Juzgado Civil y Comercial de la Provincia, y después en el Tercer Juzgado de Concursos y Registros de la Primera Circunscripción judicial, quedó plasmada una especial relación anudada en la prácticamente obsesiva preocupación por el derecho de la crisis de la compañía. La participación prácticamente ininterrumpida en Jornadas, Congresos, Seminarios en todo el país, las usuales charlas en las que ganó por derecho propio los puestos mucho más relevantes en la exposición, sus muchas publicaciones y comentarios a errores en las gacetas de Derecho y la intervención habitual en proyectos que triunfaron un espacio de privilegio en la bibliografía enfocada, van a través de su activa enseñanza en la cátedra de Derecho Comercial, en el Estudio de Sindicatura Concursal, en la de Ejecuciones Colectivas, en la Maestría en Consejos Jurídico de Compañías, que lo sitúan ahora en el elenco de la calificada doctrina cuyana, en cuyo laboratorio, en coautoría con Mauricio Boretto, vio la luz el primero de sus libros de categoría mayor, Las garantías reales frente a la cesación de pagos, que tiene ahora un espacio de relieve en su materia.

El día de hoy, ahora dueño del entender, acomete de forma exitosa el escalamiento de entre las cimas mucho más problemáticas del juicio concursal, el periodo liquidativo allí donde el estadio de hoy de la materia evade la extinción de la compañía y, en cambio, por medio de la continuidad de la explotación y el cuidado del empleo con movimiento del empresario titular, consagra la prevalencia del nuevo bien jurídico tutelado. La liquidación no posee ahora el implacable concepto extintivo de la compañía errada, sino más bien una exclusiva opción alternativa de continuidad en el que la estrella polar de la actividad y el cuidado del empleo pasan a ser la instancia en que la liquidación experimenta la metamorfosis conservativa y, otra vez, la desgraciada oruga al filo de la desaparición convierte su destino transformada en crisálida preparada para reiniciar su vuelo zigzagueante, encarando el peligro del polifásico planeta negocial reiniciando aquella aventura que no ha podido finalizar.

El creador, maduro en la dogmática y enriquecido en la práctica desde la profesión y la judicatura ―donde formó su versación en la participación en los debates, aprendiendo de jueces calificados como Mosso, Arcaná, Fragapane, por refererir solo a esos de los que adquirió su aptitud volcada en el libro que comento―, se explaya, claro y cómodo, y con fundamento en la mejor doctrina y acompañamiento en viva jurisprudencia.

La obra de de las Morenas es el fruto maduro de una extendida empatía con el Derecho concursal, donde amalgama doctrina y praxis. El procedimiento de la obra responde a la intención de un trabajo que en sí tiene el especial mérito de emprender entre los extremos dogmáticos y operativos del Derecho concursal, el menos tratado, quizá por el hecho de que atiende a la etapa final de los avatares de un largo avance que en nuestro derecho de hoy empieza y la mayoria de las veces se agota en la prevención.

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