Prueba del abuso sexual infantil

Estudios sobre el principio de legalidad en el derecho administrativo sancionador

$1.170,00


Contratapa

Introducción
Planteo general de la investigación
Acerca de la niñez
Los derechos de los niños a la luz de la legislación transnacional y local
Abuso sexual infantil
Abuso sexual infantil y sistema acusatorio
Las dificultades probatorias en materia de abuso sexual infantil
La ampliación de la capacidad de rendimiento de los dichos del menor, ¿genera un derecho de dos velocidades? Un breve excursu acerca del derecho penal del enemigo
Demostración de la hipótesis
Bibliografía

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Detalles del libro

Edición

1

Fecha

ISBN

978-987-3886-75-1

Páginas

96

Tapa

Rústica

Autor

Báez, Julio C.

Description

Palabras del autor

Prueba del abuso sexual infantil, cuya publicación confiara a la querida Editorial Cathedra Jurídica, se nutre, aunque parcialmente, de la tesina de mi autoría evaluada en los claustros académicos de la Universidad del Museo Social Argentino, el 7 de mayo de 2019. La benevolencia del jurado que la examinó y la calificó con 10 (diez) me permitió obtener título de “Especialista en Violencia Familiar”.
El exquisito posgrado que mencionara ―donde contara con el estímulo desinteresado y valioso de quien me acompaña, desde hace tiempo, en mis correrías intelectuales en el campo que nos convoca― no sólo ahondó aún más mi interés en la perspectiva de género (el que cultivo desde hace tiempo), sino que ese oprobio que es la violencia familiar fue abordado desde diferentes enfoques, los cuales han complementado el haz de luz normativo que se aplica en la función judicial.
El trabajo tiene como estación terminal la posibilidad de apuntalar o amplificar la credibilidad del relato del niño en delitos que, por su ontología, se desarrollan al amparo de la opacidad, al compás de la bruma oscura o de las penumbras; allí resulta difícil la recolección de testigos directos o la obtención de pruebas fílmicas que constaten la atrocidad que sufre la criatura.
La fiabilidad en los dichos del menor en relación a esta pandemia se asemeja a dos hermanas siamesas condenadas a vivir separadas y que volverán a juntarse espalda contra espalda. Para ello, me he permitido despuntar diversos tópicos, entre los que se encuentra el abuso sexual infantil desde el arco del tiempo; las condiciones generales de la niñez; la mirada somera de los derechos de los niños a la luz de la legislación transnacional y local; el abuso sexual infantil desde el derecho represivo; los indicadores de abuso sexual; la respuesta curativa al abuso sexual infantil, la incidencia del tratamiento y su posible evolución; la prueba del abuso sexual infantil a la luz del sistema acusatorio; las dificultades probatorias en materia de abuso sexual infantil y la incidencia de los testimonios y de los indicadores mencionados, los cuales deben ser atados, como Ulises, al mástil del sistema de la sana crítica y a los principios constitucionales que rigen en un Estado de Derecho.
La gravedad de esta constelación de sucesos, sus proyecciones despreciables, han sido puestas de relieve por el Santo Padre, quien ―conociendo los alcances del libro Sodoma. Poder y escándalo en el Vaticano, de Frederic Martel― se ha expedido en relación al tópico que abordamos pontificando que “millones de niños del mundo son víctimas de abusos sexuales y estamos ante una manifestación del mal, descarada, agresiva y destructiva; en estos casos dolorosos veo la mano del mal o del diablo que no perdona ni siquiera la inocencia de los pequeños; no se puede comprender el fenómeno de los abusos sexuales a menores sin tomar en consideración el poder”; los abusos sexuales a los niños son siempre la “consecuencia de la extralimitación del poder”, aprovechando una posición de inferioridad del indefenso que permite la manipulación de su conciencia y de su fragilidad psicológica y física.
Creo que la faena emprendida es un humilde aporte ―una suerte de ola en el océano― encarrilado, desde un abordaje académico, a combatir uno de los sucesos más lascivos verificados a lo largo de la historia de la humanidad.
Finalmente, una dedicatoria: a mi querida y única tía, Graciela Inés, mi madrina, cuya alma pura y limpia retornara recientemente a los brazos del Creador, de manera imprevista y sorpresiva.
Con tu lamentada e irreparable muerte, te llevaste parte de mi niñez y de mi adolescencia en la que estuviste presente en amplios segmentos; el recuerdo de ese inigualable espacio vivido no hace más que brotar innúmeros sentimientos y vivencias que se encuentran atesorados en mi retina y en mi corazón: su sola evocación provoca una marea interior que logra fácilmente entrecortar mi voz y nublar mis ojos.
En su testamento espiritual, el recordado Cardenal Pironio nos aconsejaba no llorar la partida del ser querido, puesto que salimos del Padre, venimos al mundo y dejamos el mundo para volver con el Padre: si el grano de trigo cae en la tierra y muere, entonces produce mucho fruto.
Ese fruto interminable que nos dejaste, antes de pasar a la eternidad, es el mismo que podemos recoger de las enseñanzas talmúdicas, donde, acudiendo a la voluntad de Dios, sólo me permito pedir que todos los árboles que surjan de la maravillosa semilla que sembraste sean igual a vos.
Nunca te voy olvidar…