Políticas públicas de seguridad: medidas alternativas y derechos humanos

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Políticas públicas de seguridad y violencia urbana. Análisis de la realidad. Seguridad y políticas de prevención del delito. Segunda Parte. Póliticas criminal y medidas alternatvias. Valores y sujetos de protección en la criminalización. Derecho penal moderno. El derecho del justiciable en los lugares de encierro. Marco normativo nacional e internacional. Tercera Parte. Tortura y tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Constitución Nacional y Convenciones internacionales. Situación carcelaria. El sistema penitenciario argentino y sus principales carencias. Aportes para un programa de política criminal y prevención del delito.

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Detalles del libro

Edición

1

Fecha

ISBN

978-987-1419-30-2

Páginas

277

Tapa

Rústica

Autor

Azerrad, Marcos E.

Description

Párrafos seleccionados del Prólogo del autor:
El problema más serio y el clamor angustiante y recurrente de la sociedad actualmente es la sensación de inseguridad, el miedo, el temor y la violencia que afecta a todos los sectores sociales sin distinción. Por lo tanto, el reclamo más fuerte que se advierte es la exigencia de poner freno a tantos crímenes y violencia irracional que no tienen parangón en las estadísticas de la curva del delito de los últimos 20 años.
Existe una violencia inusitada donde los hechos se caracterizan por ser cada vez más crueles, irracionales e impunes, advirtiéndose que en la impronta delictiva el delincuente, en el momento del accionar antijurídico, actúa muchas veces con desprecio hacia su propia vida, y también con desprecio frente a la integridad física de sus semejantes.
Para poner en perspectiva el tema abordado, de cara a estos tiempos de violencia social e inseguridad ciudadana, es prioritario estudiar en profundidad las causas y factores estructurales de los problemas, evitando la aplicación de medidas fáciles, coyunturales y demagógicas. Por ello precisamente, en esa línea de pensamiento, permítasenos como primera aproximación expresar nuestras profundas diferencias y críticas hacia aquellos políticos (que de política criminal y prevención del delito poco saben), que, influenciados por los operadores del sistema penitenciario y los formadores de opinión, van corriendo detrás de las encuestas, y livianamente aplican políticas de mayor control y tolerancia cero, llenando las cárceles de pequeños delincuentes. Recuérdese, que el 70% de las personas que se hallan detenidas lo están por delitos menores contra la propiedad, particularmente hurto y robo (incluye universo masculino y femenino a la vez). En tanto, habría que profundizar las investigaciones de los ladrones de «cuello blanco», como también contra aquellos que se enriquecieron a expensas de las miserias del pueblo y que no pueden demostrar de que forma lo hicieron, es decir, la corrupción que socava profundamente los cimientos de nuestra Democracia.
Los programas de ajuste de los últimos años lesionaron Derechos Humanos básicos, especialmente impactando a los sectores más desprotegidos y vulnerables. Millones de compatriotas han quedado excluidos productos de una política económica de tierra arrasada, dejando pauperización y marginalidad. Este modelo de exclusión comenzó a implementarse durante la Dictadura Militar. Ligado a ello, advertimos paulatinamente la degradación de los valores familiares, se ha perdido el concepto de familia, las redes de parentesco tienden a reducirse al mínimo. El núcleo de la crisis es moral. De allí entonces, que es necesario e indispensable, volver al Legado de nuestros Abuelos inmigrantes, que hicieron a este País, con esfuerzo, sacrificio y honradez, que reivindicaron los principios de la solidaridad, de la amistad, el compañerismo, ayuda mutua y para quienes la palabra empeñada tenía más valor que cien documentos escritos.
La marginalidad y la exclusión creciente, con la experiencia neoliberal han significado un aumento vertiginoso de la pobreza, la desocupación, el delito y el caos urbano, y consecuentemente un retroceso cultural en todos los ámbitos de actuación del Estado. Los problemas nuestros, son comunes en América Latina.