Ley de Contrato de trabajo

Revisada, ordenada y comentada

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Contratapa

Disposiciones generales. Del contrato de trabajo en general. Del contrato y la relación de trabajo. De los sujetos del contrato de trabajo. De los requisitos esenciales y formales del contrato de trabajo. Del objeto del contrato de trabajo. De la forma y prueba del contrato de trabajo. De los derechos y deberes de las partes. (capítulo incorporado por art. 1° de la ley 24.576, b.o. 13/11/95) de la formación profesional. De las modalidades del contrato de trabajo. Principios generales. Del contrato de trabajo a plazo fijo. Del contrato de trabajo de temporada. Del contrato de trabajo eventual. Del contrato de trabajo de grupo o por equipo. De la remuneración del trabajador. Del sueldo o salario en general. Del salario mínimo vital y móvil. Del sueldo anual complementario. De la tutela y pago de la remuneracióN. De las vacaciones y otras licencias. Régimen general. Régimen de las licencias especiales. Disposiciones comunes. De los feriados obligatorios y días no laborableS. Trabajo de mujeres. Disposiciones generales. De la protección de la maternidad. De la prohibición del despido por causa de matrimonio. Del estado de excedencia. De la prohibición del trabajo infantil y de la protección del trabajo adolescente (Denominación del Título sustituida por art. 1° de la ley 26.390, B.O. 25/6/08). De la duración del trabajo y descanso semanal. Jornada de trabajo. Del descanso semanal. De la suspensión de ciertos efectos del contrato de trabajo. De los accidentes y enfermedades inculpables. Servicio militar y convocatorias especiales. Del desempeño de cargos electivos. Del desempeño de cargos electivos o representativos en asociaciones profesionales de trabajadores con personería gremial o en organismos o comisiones que requieran representación sindical. De las suspensiones por causas económicas y disciplinarias. De la transferencia del contrato de trabajo. De la extinción del contrato de trabajo. De la extinción del contrato por renuncia del trabajador. De la extinción del contrato de trabajo por voluntad concurrente de las partes. De la extinción del contrato de trabajo por justa causa. de la extinción del contrato de trabajo por fuerza mayor o por falta o disminución de trabajo. De la extinción del contrato de trabajo por muerte del trabajador. De la extinción del contrato de trabajo por muerte del empleador. De la extinción del contrato de trabajo por vencimiento del plazo. De la extinción del contrato de trabajo por quiebra o concurso del empleador. De la extinción del contrato de trabajo por jubilación del trabajador. De la extinción del contrato de trabajo por incapacidad o inhabilidad del trabajador. Disposición común. De la prescripción y caducidad. De los privilegioS. De la preferencia de los créditos laborales. De las clases de privilegios. Disposiciones complementarias. Legislación complementaria.

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Detalles del libro

Edición

1

Fecha

Páginas

344

ISBN

978-987-3886-49-2

Tapa

Rústica

Autor

Diez Selva, Manuel

Description

Prólogo
En el ámbito de la producción de bienes y la prestación de servicios, quien lleve adelante una actividad económica puede hacerlo en soledad o bien valiéndose del trabajo de otros, a quienes contrata para que pongan a su disposición su fuerza de trabajo, contra el pago de una remuneración.
En este caso, el trabajador no podrá apropiarse del fruto o producto de su trabajo, sino que el dueño de ello será el empleador, quien ha invertido el capital y debe correr con el riesgo que la actividad implica.
Este vínculo entre un empleado y un empleador implica una relación de dependencia, con particularidades propias: el empleado suele ser la parte económicamente débil en la relación, pues sólo tiene su fuerza de trabajo, que pone a disposición del empleador, y éste resulta, habitualmente, la parte fuerte, en tanto dueño del capital. Y como en todo vínculo que implica una convivencia, la relación entre el empleado y el empleador puede generar conflictos, que pueden llevar a abusos de la parte más fuerte sobre la más débil, lo cual exige que ésta sea protegida contra dichos eventuales abusos.
Dicha necesidad de protección suele traducirse en un conjunto de normas que, a través de una desigualdad jurídica, tratan de compensar la habitual desigualdad económica.
Más aún si se tiene en cuenta que el trabajador es un sujeto que actúa en la relación de dependencia en su condición de ser humano y, por lo tanto, el trabajo humano posee una especial dignidad, pues interviene la dignidad humana en la esencia de la relación jurídica laboral.
Así, a través de la protección del trabajador, se intenta superar la desigualdad económica mediante la intervención del Estado, ya sea a través de su facultad propia de sancionar normas, ejerciendo su función legislativa, en virtud de la cual limita la autonomía de la voluntad en la contratación entre empleador y empleado, imponiendo un piso legal mínimo ―conocido como “orden público laboral”― que implica un conjunto de disposiciones que las partes no pueden dejar de lado, como a través de su función jurisdiccional, en la aplicación del derecho a los casos particulares, y hasta mediante su función administrativa, fundamentalmente a través del ejercicio del poder de policía, controlando el debido cumplimiento del derecho del trabajo y facilitando la armonía en las relaciones laborales individuales y colectivas, a fin de lograr la paz social.
Este principio de protección del trabajador, que se ha dado en llamar principio protectorio, es el basamento del derecho del trabajo o derecho laboral, disciplina jurídica que, en su faz positiva, regula las relaciones entre trabajadores y empleadores, a fin de lograr el imperio de la virtud de la justicia en dichas vinculaciones. Derecho laboral que reconoce dos grandes aspectos, el individual (que regula la relación de un empleado con su empleador) y el colectivo (que rige la relación de varios empleados, representados por una entidad gremial, y un empleador o un conjunto de empleadores), aun cuando también puede reconocerse la existencia de un derecho laboral administrativo, a través del cual el Estado cumple sus funciones propias de contralor y autoridad pública.
Precisamente, una de las formas de protección se da a través de las normas, y entre ellas destaca, fundamentalmente, la Ley de Contrato de Trabajo 20.744 (L.C.T.), sancionada el 11 de septiembre de 1974, promulgada el día 20, y publicada en el Boletín Oficial el 27 de dicho mes y año, cuyo texto fuera ordenado mediante el dec. 390/76.
El 21 de mayo de 2014 se sancionó la ley 26.939, promulgada ocho días después, que aprueba el Digesto Jurídico Argentino, consolidado al 31 de marzo de 2013, y a través de su art. 2° declara vigentes las normas incorporadas en el Anexo I, titulado “Leyes nacionales de carácter general vigentes”, y que efectúa un reordenamiento y una clasificación de las leyes que se encuentran vigentes, en distintas ramas del derecho, detallando expresamente aquella legislación en desuso o con objeto cumplido.
Dentro del mencionado Anexo I, bajo la designación P-1018, el Digesto Jurídico Argentino (DJA) incluye a la Ley de Contrato de Trabajo 20.744, que a través del presente trabajo se pretende comentar, a fin de facilitar su interpretación como instrumento esencial de regulación del derecho laboral en su faz individual.
Sin embargo, la L.C.T. incluida en el Anexo I del DJA contiene errores de numeración, omitiendo, incluso, algunos artículos de la L.C.T., y leves modificaciones de adecuación de algunos textos según la numeración de otros artículos, motivo por el cual, a fin de no generar confusiones, es menester conservar en la presente obra la numeración y redacción propias de la L.C.T., aun cuando se aclare a continuación con qué número del DJA es designado el artículo correspondiente, sin agregar la redacción de dichas normas modificadas.
No puedo finalizar el presente prólogo sin agradecer especialmente, entre aquellos a quienes les ha sido dirigida la dedicatoria, a Santiago Parborell, Iván Ivakhoff y Fernando Villanueva, tres personas que, además de honrarme con su profunda amistad, han enriquecido mi espíritu y conocimiento a través de extensas conversaciones sobre estos temas.
Buenos Aires, 10 de noviembre de 2017.