La automonía del paciente pedriático

¿Mito, utopía o realidad?

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La destacable obra que presentamos desarrolla con erudición, acierto metodológico e inteligencia un tema de gran significación bioética y biojurídica.

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Detalles del libro

Edición

1

Fecha

ISBN

978-987-1419-53-1

Páginas

202

Tapa

Rústica

Autor

Ciruzzi, María S.

Description

Prólogo del Dr. Miguel Ángel Ciuro Caldani:
1. La destacable obra que presentamos desarrolla con erudición, acierto metodológico e inteligencia un tema de gran significación bioética y biojurídica. Como lo exigen las actuales circunstancias de cambio de era de la historia, producido por una gran revolución tecnológica y signado por un incremento relevante de la conciencia de los derechos humanos, en este libro se entrecruzan e iluminan recíprocamente múltiples despliegues jurídicos, entre los que cabe mencionar aspectos de ramas tradicionales como el Derecho Constitucional, el Derecho Civil y el Derecho Procesal con desarrollos nuevos del Bioderecho, el Derecho de la Salud y el Derecho de Menores.
Expresando las necesidades del Bioderecho y el Derecho de la Salud, la doctora María Susana Ciruzzi señala que una relación basada en premisas éticas y humanas como la del médico, el paciente y, en este caso de manera especialmente relevante, la familia, merece le mayor de los esfuerzos para protegerla, encaminarla y prestigiarla.
2. El planteo jurídico efectuado por la doctora Ciruzzi tiene la amplitud necesaria para abarcar el tema de manera muy satisfactoria, por ejemplo, cuando supera las fronteras imperativistas de la construcción jurídica admitiendo la juridicidad de fenómenos de reparto de vida desenvueltos autónomamente. Sin desconocer la importancia de los horizontes de otras opiniones, la autora indica que, si bien carecen de fuerza vinculante, las recomendaciones de los Comités de Etica Asistencial pueden constituir fuentes del Derecho. La intervención judicial, a la que a menudo se recurre con exageración, es presentada como una vía excepcional.
3. Con clara conciencia de las carencias normativas, es decir lagunas del ordenamiento normativo», la doctora Ciruzzi indica que ante la inexistencia de normas o el carácter deficiente o anacrónico de las mismas los miembros de los Comités están en una situación análoga a la de los jueces que tienen que resolver casos jurídicos basándose esencialmente en principios. La ponderación de los valores instala de cierto modo al libro en la corrientes actuales de la jusfilosofía referida a principios.
4. A diferencia de la actitud tradicional ante los menores, a quienes se pensaba en principio con carácter de incapaces, las teorías que estimamos más acertadas parten hoy de considerarlos capaces hasta que se muestre la necesidad de la incapacidad. En esta corriente, la autora defiende la posibilidad del niño de intervenir con especial significación en las decisiones que conciernen a su vida, y toma a los padres y otros representantes legales como amplificadores de la voz del niño.
La autora distingue el asentimiento del consentimiento informado, diciendo que en el primero el niño no decide, sólo presta conformidad con la decisión tomada por un tercero (el médico y/o sus padres o representante legal) y, en el consentimiento informado, quien toma la decisión final es el niño, en base a la información completa, clara y precisa brindada por el profesional a cargo.
Con correcta apreciación de la realidad social y las exigencias de justicia, se afirma un equilibrio dinámico de las soluciones. Se indica que «estamos frente a un paciente vulnerable, muchas veces inmaduro y la relación médico/paciente ya no es de a dos, sino que asume un rol preponderante la actuación de un tercero, a la sazón sus padres y/o representante legal o adulto de confianza a su cuidado». No se desconoce la inestabilidad y la inexperiencia del paciente pediátrico, pero se sostiene con acierto su máximo reconocimiento como individuo que, según el principio supremo que proponemos para la justicia, ha de tener la libertad necesaria para desarrollarse plenamente, para personalizarse. Haciéndose eco de la situación del niño ante los problemas bioéticos, la autora indica que en nuestro caso «no se trata de la capacidad legal para realizar actos jurídicos, sino de la posibilidad de expresión de su voluntad, previa comprensión del acto médico y de sus consecuencias sobre la vida y la salud, de la facultad de comparar las ventajas alternativas, además de la posibilidad para sobreponerse al miedo, a la angustia y al nerviosismo que conlleva una situación de esta índole». Según indica la autora, tanto la edad como la discapacidad mental son cuestiones de grado. La autoridad parental decrece en un proceso dinámico, al mismo tiempo que el niño crece y logra autonomía personal.
Señala la doctora Ciruzzi que todo el entramado que se nos presenta «hace que el conflicto se encuentre latente en todo momento: por un lado, cómo articular la autonomía del paciente frente al paternalismo médico, entendido como aquella situación en la cual el profesional -por el saber que le es propio- se encuentra en mejor posición de evaluar cuál es el tratamiento más adecuado para ese paciente en particular