Historia de la formación constitucional del Reino Unido

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Ciertamente, el Derecho Constitucional es una creación de origen inglés. Así como el Derecho Administrativo tiene cuño francés y fue luego incorporado por los anglosajones, el Derecho Constitucional, tal como lo conocemos y practicamos en la actualidad, tiene raíces inglesas.

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Detalles del libro

Edición

1

Fecha

ISBN

978-987-1419-28-9

Páginas

300

Tapa

Rústica

Autor

Bianchi, Alberto B.

Description

Introducción del autor:
Ciertamente, el Derecho Constitucional es una creación de origen inglés. Así como el Derecho Administrativo tiene cuño francés y fue luego incorporado por los anglosajones, el Derecho Constitucional, tal como lo conocemos y practicamos en la actualidad, tiene raíces inglesas. Es más, hasta la creación de la Corte Suprema por medio de la Constitucional Reform Act de 2005, el Reino Unido era el único país del mundo en el cual las instituciones constitucionales existentes, habían sido íntegramente gestadas en él. No pertenecían a ningún otro sistema.
Pensemos que si el constitucionalismo tiende, como principal objetivo, a poner el gobierno por debajo de la ley, único medio apto para respetar los derechos individuales, no caben dudas de que los ingleses, además de ser exitosos en esta tarea, fueron los primeros en lograrlo de manera duradera, sintetizándolo conceptualmente en el rule of law.
Así, el constitucionalismo fecundó inicialmente en lo que es hoy día el Reino Unido, con mayores bríos que en cualquier otra nación y fue luego continuado, con singular provecho, por sus herederos naturales, los Estados Unidos. Los restantes países del mundo, cada uno a su turno, han intentado, con mayor o menor suerte, sumarse a esta corriente.
No pretendo desconocer, por cierto, que antes del medioevo inglés, ya existía una noción clara de lo que es la Constitución. Aristóteles había dicho que «la constitución política es un ordenamiento de los habitantes de la ciudad». Los romanos tenían desarrolladas importantes instituciones de derecho público; y concomitantemente con los primeros esfuerzos de los ingleses, se desarrolló la república veneciana, pero ninguna de esas experiencias ha tenido continuidad hasta el presente. Asimismo, no obstante su fama universal, los revolucionarios franceses de 1789 fracasaron en su intento por imponerlo.
Los ingleses, por el contrario, produjeron el más antiguo de los documentos constitucionales que todavía se considera vigente, y dieron nacimiento también al Parlamento, una asamblea legislativa que, además de ser modelo universal de todas las de su tipo, fue la cuna de las libertades y derechos que dan sentido al Derecho Constitucional.
Estas reflexiones me han animado a escribir esta breve historia del proceso histórico del constitucionalismo del Reino Unido, que he dividido en cinco capítulos.
El primero se ocupa de lo que podríamos llamar la prehistoria del Derecho Constitucional, pues arranca en 1215 con la Carta Magna y el nacimiento del Parlamento y llega hasta fines del siglo XVI con la extinción de la dinastía de los Tudor y su gobierno conciliar.
El segundo comienza en el siglo XVII, donde la lucha entre el gobierno autoritario de los Stuart (Estuardo) y la oposición protestante liderada por Cromwell, marca el comienzo de una nueva era. En este segundo capítulo se producen hechos trascendentes para la historia inglesa, de los cuales, el más notable y perdurable para el Derecho Constitucional, es la llamada Gloriosa Revolución de 1689, que termina con el poder divino de los reyes y entrega ese poder al Parlamento.
El tercer capítulo, que he denominado de la Monarquía Constitucional, abarca el siglo XVIII en el cual se consolidan todas las instituciones anteriores y aparecen nuevas figuras que constituirán el centro de atención de los dos siglos siguientes. Me refiero a los partidos políticos, encarnados originalmente en los tories (conservadores) y whig (liberales) y al Primer Ministro.
El cuarto capítulo se ocupa esencialmente de los grandes cambios ocurridos en el siglo XIX, donde el Reino Unido se transforma lentamente en una democracia a impulsos de las reformas electorales que extendieron el derecho al sufragio a una amplia porción del electorado hasta convertirlo en un derecho casi universal.
Por último, el quinto capítulo, está dedicado al desarrollo constitucional de los tres principales dominios ingleses, es decir, Canadá, Australia y la India. En ellos, salvo en este último que finalmente se declaró independiente en 1949, han permanecido las bases de las instituciones forjadas desde la metrópoli londinense

Descripción:
De la Carta Magna al gobierno conciliador de los Tudor. La crisis del siglo XVII bajo los Estuardo. La monarquia constitucional. De la aristocracia a la democracia. La formación constitucional de los dominios ingleses.