La automonía del tolerante pedriático – Cathedra Juridica

Prólogo del Dr. Miguel Ángel Ciuro Caldani:

1. La considerable obra que mostramos lleva a cabo con erudición, acierto metodológico y también sabiduría un tema de enorme significación bioética y biojurídica. Como lo requieren las presentes situaciones de cambio de era de la historia, producido por una enorme revolución tecnológica y signado por un aumento importante de la conciencia de los derechos humanos, en este libro se entrecruzan y también alumbran recíprocamente múltiples despliegues jurídicos, entre aquéllos que cabe nombrar puntos de ramas habituales como el Derecho Constitucional, el Derecho Civil y el Derecho Procesal con desarrollos nuevos del Bioderecho, el Derecho de la Salud y el Derecho de Inferiores.

Expresando las pretensiones del Bioderecho y el Derecho de la Salud, la doctora María Susana Ciruzzi apunta que una relación fundamentada en premisas morales y humanas como la del médico, el tolerante y, en un caso así de forma singularmente importante, la familia, merece le mayor de los sacrificios para cuidarla, encaminarla y prestigiarla.

2. El planteo jurídico realizado por la doctora Ciruzzi tiene la amplitud que se requiere para cubrir el tema de forma muy exitosa, por servirnos de un ejemplo, en el momento en que sobrepasa las fronteras imperativistas de la construcción jurídica aceptando la juridicidad de fenómenos de reparto de vida desenvueltos autónomamente. Sin desconocer la relevancia de los horizontes de otras críticas, la autora señala que, más allá de que carecen de fuerza vinculante, las sugerencias de los Comités de Etica Asistencial tienen la posibilidad de constituir fuentes del Derecho. La intervención judicial, a la que de manera frecuente se recurre con exageración, es presentada como una vía inusual.

3. Con clara conciencia de las faltas normativas, esto es lagunas del ordenamiento normativo», la doctora Ciruzzi señala que frente a la inexistencia de reglas o el carácter deficiente o anacrónico de exactamente las mismas los integrantes de los Comités están en una situación equivalente a la de los jueces que deben solucionar casos jurídicos basándose fundamentalmente en principios. La ponderación de los valores instala de determinado modo al libro en la corrientes recientes de la jusfilosofía referida a inicios.

4. En contraste a la actitud clásico frente a los inferiores, a quienes se pensaba de entrada con carácter de inútiles, las teorías que estimamos mucho más atinadas parten el día de hoy de considerarlos capaces hasta el momento en que se muestre la necesidad de la incapacidad. En esta corriente, la autora protege la oportunidad del niño de intervenir con particular significación en las resoluciones que conciernen a su historia, y toma a los progenitores y otros representantes legales como amplificadores de la voz del niño.

La autora distingue el asentimiento del permiso informado, diciendo que en el primero el niño no escoge, solo presta conformidad con la resolución tomada por un tercero (el médico y/o sus progenitores o gerente legal) y, en el permiso informado, quien toma la resolución final es el niño, basado en la información completa, clara y precisa brindada por el profesional a cargo.

Con adecuada apreciación de la verdad popular y las demandas de justicia, se asegura un equilibrio dinámico de las resoluciones. Se señala que «nos encontramos en frente de un tolerante vulnerable, frecuentemente inmaduro y la relación médico/tolerante por el momento no es de a 2, sino acepta un papel preponderante la actuación de un tercero, a la sazón sus progenitores y/o gerente legal o adulto de seguridad a su precaución». No no se sabe la inestabilidad y la inexperiencia del tolerante pediátrico, pero se mantiene con acierto su máximo reconocimiento como sujeto que, según el principio supremo que planteamos para la justicia, debe de tener la independencia que se requiere para realizarse totalmente, para personalizarse. Haciéndose eco de la situación del niño frente a los inconvenientes bioéticos, la autora señala que en nuestro caso «no tiene que ver con la aptitud legal para efectuar actos jurídicos, sino más bien de la oportunidad de expresión de su intención, anterior entendimiento del acto médico y de sus secuelas sobre la vida y la salud, de la capacitad de cotejar las virtudes elecciones, aparte de la oportunidad para sobreponerse al temor, a la angustia y al nerviosismo que acarrea una situación de esta índole». Según señala la autora, tanto la edad como la discapacidad mental son cuestiones de nivel. La autoridad parental mengua en un desarrollo dinámico, al tiempo que el niño medra y consigue autonomía personal.

Apunta la doctora Ciruzzi que todo el entramado que se nos muestra «provoca que el enfrentamiento se halle latente en todo instante: por una parte, de qué manera articular la autonomía del tolerante en oposición al paternalismo médico, comprendido como aquella situación en la que el profesional -por el entender que le resulta propio- está en mejor situación de valorar cuál es el régimen mucho más conveniente para ese tolerante particularmente

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